Este texto presenta una revisión bibliográfica de los estudios basados en ADN antiguo sobre la prehistoria ibérica y su contexto europeo. El estudio del ADN antiguo ha proporcionado información clave sobre las migraciones prehistóricas en Europa, centrándose en las interacciones genéticas entre cazadores-recolectores, agricultores neolíticos y la aportación de la ascendencia genética Yamnaya de las estepas a Iberia durante el Calcolítico final y la Edad del Bronce temprana. Dos movimientos poblacionales moldearon la prehistoria europea: uno durante la transición neolítica (hace ~8000 años) y otro en el inicio de la Edad del Bronce (hace ~5000 años). La dinámica de cambios tiene ciertas peculiaridades en Iberia en ambos eventos. Las poblaciones de cazadores- recolectores en Iberia conservaron rasgos genéticos distintivos, con una supervivencia única en el continente de aporte genético magdaleniense, principalmente en el sur peninsular. La migración neolítica diluyó estas particularidades genéticas nativas, aunque persistieron en comparación con el resto del Mediterráneo. Iberia durante el Calcolítico destacó por su explotación de metal de fácil extracción y albergando el fenómeno campaniforme, asociado con redes de comercio y cambios culturales con Europa central. El inicio del periodo de la Edad del Bronce introdujo la ascendencia genética de las estepas a través de la cultura de la cerámica cordada como intermediario, aunque esta ancestría se deriva de los Yamnaya en última instancia. Esta transformación genética se ve reflejada en un reemplazo completo de linajes paternos y una integración gradual de grupos locales y migrantes en el acervo genético local. Estas transformaciones, impulsadas por varios factores que incluyen migraciones, clima y cambios socioculturales, destacan el poder del ADN antiguo como herramienta para arrojar luz sobre la compleja historia genética de la prehistoria en Iberia.
This text presents a bibliographic review of ancient DNA-based studies on Iberian prehistory within its European context. Ancient DNA research has provided crucial insights into prehistoric migrations in Europe, focusing on genetic interactions between hunter-gatherers, Neolithic farmers, and the arrival of Yamnaya steppe ancestry in Iberia during the Late Chalcolithic and Early Bronze Age. Two major demographic events shaped European prehistory: the Neolithic transition (~8,000 years ago) and the onset of the Bronze Age (~5,000 years ago). Iberia exhibited unique dynamics during both events. Hunter-gatherer populations in Iberia retained distinctive genetic traits, including the continent's sole surviving Magdalenian genetic contribution, predominantly in the southern peninsula. The Neolithic migration diluted these native genetic features, although they persisted to a greater extent than in other Mediterranean regions. During the Chalcolithic, Iberia excelled in exploiting easily accessible metals and hosted the Bell Beaker phenomenon, associated with trade networks and cultural changes linked to Central Europe. The Early Bronze Age marked the introduction of steppe ancestry via the Corded Ware culture as an intermediary, ultimately tracing back to the Yamnaya. This genetic transformation resulted in a complete replacement of paternal lineages and the gradual integration of local and migrant groups into the regional genetic pool. These transformations, driven by factors such as migration, climate, and sociocultural changes, underscore the power of ancient DNA as a tool for shedding light on the complex genetic history of Iberia's prehistory.